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Miguel Ángel Lotina: «La de mi Celta es la plantilla más completa que he entrenado»

Miguel Ángel Lotina (Meñaka, Vizcaya, 1957) descuelga el teléfono tranquilo. Analiza con la serenidad que dan décadas de experiencia en el fútbol, que incluye una etapa en el Celta coronada con la miel de Liga de Campeones en 2003 y la hiel del descenso al año siguiente. También otra, mucho más fugaz, en el Omonia de Nicosia, donde duró apenas un mes y medio en los albores de 2014. El próximo miércoles, ambos equipos se enfrentarán en la jornada inaugural de la Europa League y el técnico vizcaino, que no se considera aún retirado, se anima a vislumbrar el futuro -«el Celta tiene que ganar porque es superior», mientras repasa con un punto de nostalgia y mucho agradecimiento el pasado.

¿Cómo está? ¿Abierto a seguir entrenando?

No estoy buscando equipo como tal, pero de vez en cuando me llaman y los escucho. Eso sí, en España estoy cerrado a entrenar. En el extranjero, hubo algo con un equipo japonés, pero al final no llegamos a un acuerdo. Si sale algo, bien. Y si no, no pasa nada.

Imagino que estará viendo mucho fútbol.

Pues sí. Bastante. Los fines de semana veo Primera, Segunda, Primera Federación... De todo.

Entiendo que también el Celta. ¿Qué le parece?

Bien. Lo vi el día del Athletic. No empezó mal, pero a partir del gol, el Athletic tuvo unos minutos muy fuertes y se complicó el partido. También vi el último. Tuvo mala suerte con el primer gol porque estaba dominando y el Getafe estaba completamente replegado. No sé si encontrará muchos partidos fuera de casa con tanto dominio. Pero encajas ese gol en un córner, en esa acción de verdadera mala suerte y encima, contra un equipo que si se te pone por delante, crece más en su filosofía. Al final empató y creo que hizo un buen partido.

El Celta se encontrará con una afición vehemente, pero tiene que ganar porque es superior al Omonia

Ahora empieza la aventura europea y lo hace en Chipre contra un Omonia que, aunque no fuera por mes y medio, usted entrenó.

No llegué en buen momento. Era una situación mala a nivel económico y el estado le hizo una quita a todas las empresas del país de en torno al 30 o el 33% de lo que tenían en el banco. Aparte de al club directamente, eso afectó mucho a los patrocinadores, que es de lo que mayormente viven los clubes en Chipre. No es como en España con la televisión.

Momento complicado.

Sí, porque no era lo que me habían dicho. Habíamos acordado que podía llevar a tres o cuatro jugadores españoles, pero al llegar me di cuenta de que no podía fichar a nadie porque no había dinero.

Entonces, ¿fue decisión suya marcharse?

Fue un acuerdo. Yo no estaba contento y ellos lo veían. En cuanto me lo insinuaron, lo acepté.

¿Cómo intuye que será el partido?

Con una afición muy vehemente. No sé ahora, pero entonces había bengalas en todos los partidos y otras cosas a las que no estamos acostumbrados. El Celta tiene que ir preparado para eso. La mala suerte es que le ha tocado allí y eso siempre implica más presión. Pero, en condiciones normales, tiene que ganar porque a nivel de calidad es superior.

Como club, es uno de los grandes del país, ¿verdad?

Sí. Sin duda. Nació de una escisión del APOEL por temas ideológicos y ha ganado muchos títulos. Lo que pasa que en Chipre depende todo mucho de los sponsors. Puede pasar que un magnate ponga mucho dinero en un club que sube de Segunda y que te gane la Liga. En España es impensable. Luego, se nota mucho meterse en Champions y ahora también en Europa League. Eso permite que entre más dinero y que fiches mejores jugadores. Allí es muy raro pagar traspasos, pero sí que ofrecen salarios bastante buenos. Por eso, a los futbolistas sin contrato no les importa nada ir allá.

¿Tuvo tiempo para comprobar cómo afectaba a la vida diaria la división de la ciudad por la ocupación turca?

Es curiosísimo eso. Una noche estábamos cenando en un restaurante y me señalaron un muro. Yo creía que era de un chalet o algo así. Y fue cuando me dijeron que detrás estaba Turquía. Se daban situaciones curiosas como que los vuelos eran mucho más baratos a esa parte. Lo malo es que para cruzar había que llamar un taxi y buscar la manera. Y a veces se alargaba todo bastante. Además, desde mi casa yo veía la zona turca. Había un peñasco grande y tenían puesta una bandera de Turquía hecha de luces que era enorme. Igual tenía cien metros de largo. Y por la noche la encendían para que toda Nicosia la viera.

Desde mi casa en Nicosia veía la parte turca, con una bandera enorme de cien metros que encendían por la noche

Hablando del Celta en Europa, esa clasificación para Champions sigue siendo su mayor logro. ¿Qué siente uno al ser su protagonista?

Yo tengo que estar agradecido a lo que me encontré: un equipo hecho, que ya llevaba varios años seguidos jugando en Europa y quedándose al borde de la Champions. No se había clasificado aún, pero el Celta tenía un plantillón.

¿Pero algo bueno haría usted?

Bueno, la verdad es que fue un buen año desde el principio. Ganamos cinco partidos seguidos y nos pusimos líderes. Y a partir de ahí, nos pasamos todo el año arriba. La peor clasificación que tuvimos fue el sexto puesto. Por todo ello, fue una temporada muy bonita.

¿Qué recuerdos tiene de la Liga de Campeones?

La ciudad, el club, los jugadores y hasta la prensa estaban deseando que llegase la Champions. Recuerdo que se celebró como un título. Además, en esa época cogió muchísima importancia porque había una gran cantidad de dinero solo por jugarla. Ya si te clasificabas para las eliminatorias, mucho más. De hecho, recuerdo que Horacio (Gómez) estaba todo contento al principio. Decía, «¡uf, no sé cuántos millones"». Pero luego empezamos a jugar y ya me decía «míster, que si nos metemos en octavos son no sé cuántos más» (se ríe). Es un ejemplo de que todo el mundo pensaba en la Champions, no solo los jugadores.

Mostovoi era una cosa increíble; en plenitud, el mejor jugador que tuve junto a Filipe Luis

Es la cima del fútbol de clubes.

Sí. Pero acentuada porque tengo la impresión de que en aquella época, la Copa de la UEFA no tenía el prestigio que sí tiene ahora la Europa League. Incluso la Conference. En aquel momento, pasaron a clasificarse cuatro equipos españoles para la Champions y creo que la UEFA perdió algo de reclamo. También para los aficionados. Afortunadamente, creo que se ha recuperado.

Hablaba antes del equipazo que tenía. Supongo que está entre los mejores que ha dirigido.

La de mi Celta es la plantilla más completa que he entrenado. Con mucha diferencia. Y a nivel de jugadores, mira que yo entrené a Iniesta. Si tuviera que decir el mejor jugador que entrené, sería él por historia. El problema es que cuando estuvo conmigo ya tenía 38 años y no era el del Barça. Pero en su plenitud, los mejores que he tenido son Mostovoi y Filipe Luis, del Dépor. Mostovoi era una cosa increíble. Impresionante. En muchos partidos hacía el 1-0 o el 0-1. Marcaba mucho las diferencias porque era un grandísimo jugador.

Entonces, ¿qué ocurrió para que semejante plantilla acabase en Segunda?

La Champions nos hizo mucho daño. Le pasaron cosas parecidas a otros equipos. Al Athletic le ocurrió, aunque no llegó a descender y se salvó por poco. Es un tema mental. El problema de la Champions es que todo el mundo la quiere jugar. El miércoles vas contra el Ajax y el domingo vas a Santander. La gente dice que son profesionales y tienen que estar igual de motivados. Y es verdad. Pero la cabeza, es la cabeza. Es más importante que la técnica, que la táctica y que todo. El estado emocional es lo más difícil de gestionar, sobre todo, en equipos que no están acostumbrados a jugar la Champions. El Madrid y el Barça la juegan hasta octavos o así como si fuera la Liga. Pero en un club novato es distinto. Además, tienes que doblar la plantilla.

El Celta ha cambiado mucho desde entonces.

Pues sí. Pero hay que entender la situación histórica, con plantillas siempre entre las seis mejores. En aquel momento, pedías un préstamo de 300 millones de pesetas en el banco y te lo daban. Y al mes siguiente, necesitabas 200 más y los recibías. Ibas a la Seguridad Social o a Hacienda, les pedías que te esperasen unos meses y lo hacían. Pero eso se acabó. Ahora el dinero llega de otra forma y los clubes se gestionan de una manera mucho más empresarial. Mira el Deportivo, la mala suerte que tuvo de pasar por lo que pasó y la buena de que apareciese Abanca. Si no, estaría como el Logroñés. Y el Celta tiene la suerte de que la familia Mouriño entró y está realizando esta gestión.

Se lo preguntaba también por la apuesta por la cantera.

Sin duda. Y es algo que creo que ha pasado bastante en España. Pero es normal. Mira los cuartos de final del Mundial. Seis europeos, Argentina, con la mayoría de sus jugadores en Europa, y Marruecos, con casi todos sus futbolistas nacidos en Europa. Aquí las ligas y las competiciones continentales son más fuertes, pero también es donde mejor se trabaja la cantera. En España, cualquier club hace una gran labor formativa. Tú vas a ver cómo trabaja el Logroñés, que está en Primera Federación, y te quedas asustado con las instalaciones que tiene. Y el Celta, por supuesto que también. Por eso está sacando tantos grandes jugadores.

Al fútbol le debo mucho: a pesar de que también me hizo sufrir, me ha dado muchísimas alegrías.

¿Cuánto ha cambiado el fútbol a lo largo de su carrera?

Mucho. Y en general, a mejor en todo. El respeto de los aficionados, los arbitrajes, por mucho que digan... El otro día veía un partido de Champions y me quedé asustado. En la Copa de Europa de hace 20 o 30 años, habría sido mucho más casero. Y en la Liga pasa igual. Y no solo en Primera. Hasta en Tercera te diría. Y luego cómo ha evolucionado. Ahora se entrena mucho mejor y los cuerpos técnicos son mucho más completos. Nosotros teníamos una persona para el análisis del rival y venía con un papel que te ponía que el lateral derecho subía mucho, que el izquierdo defiende mal o que el central es lento. Y cuatro cosas más. Ahora, los análisis son completísimos y sabes qué problemas te van a generar y los que vas a generar tú. Eso te permite preparar los entrenamientos de manera muy específica. La evolución ha sido tremenda y el fútbol español va adelantado.

Más allá de las bromas sobre los descensos, la realidad es que cuenta con una carrera extensísima. ¿Qué siente uno cuando se da la vuelta y ve tantos equipos, tantos jugadores, tantos partidos y tantas vivencias?

Yo tengo la suerte de que no me acuerdo de lo malo. Solo me quedo con las cosas buenas. Por tanto, tengo recuerdos muy bonitos. Ya sé que hay mucho cachondeo con los descensos, pero yo soy uno de los pocos entrenadores que pueden presumir de tener ascensos desde Preferente hasta Primera. He pasado por todas las categorías. Así que claro que hay cosas buenas. Muchas vivencias y muchos amigos en el camino. Yo al fútbol le debo mucho. A pesar de que también me hizo sufrir, me ha dado muchísimas alegrías.

Fuente original: www.sport.es →