El nuevo Unicaja de Txus Vidorreta empieza a enseñar sus primeras señales. Todavía es pronto, muy pronto, para sacar conclusiones firmes. Los rivales han sido de inferior categoría, el equipo está en plena carga de pretemporada y el entrenador apenas ha podido trabajar con toda la plantilla al completo. Pero los dos primeros amistosos, el estreno en Melilla y la final de la Copa Andalucía ante el Caja 87, sí han dejado una fotografía inicial bastante clara: el perímetro tiene una pinta estupenda; el juego interior, en cambio, sigue siendo la gran carpeta pendiente.
El perímetro ilusiona
La parte positiva está en la línea exterior. El Unicaja ha mostrado ritmo, puntos, amenaza desde varias posiciones y una cantidad de generadores que invita al optimismo. Vidorreta tiene margen para jugar con dos bases, para juntar a Perry con Pantzar, para utilizar a Hunt como manejador complementario y para dar vuelo a un grupo de exteriores con muchos puntos en las manos. En esa zona del campo, el equipo transmite profundidad y variantes.
Brazdeikis, impacto inmediato
Ignas Brazdeikis ha sido una de las mejores noticias del arranque. En Melilla ya dejó una actuación muy completa y en la Copa Andalucía volvió a ser decisivo, hasta el punto de acabar como MVP. Es un jugador con capacidad para anotar de muchas maneras, atacar el aro, cargar el rebote y generar ventajas desde el puesto de tres. Su impacto ha sido inmediato.
Lukosius y Hunt amplían el abanico
También Simonas Lukosius ha enseñado muy pronto su amenaza. Tiene tiro, personalidad y facilidad para producir sin necesitar demasiado balón. En un equipo que quiere correr y abrir el campo, su presencia puede ser muy importante. A ellos se suma Cameron Hunt, que no solo puede anotar, sino también ayudar en la creación. Su físico, su bote y su lectura le dan al Unicaja otro foco exterior para no depender siempre del base. Está algo tocado físicamente y por eso no ha brillado tanto, pero está claro que es un seguro de vida, como demostró hace dos temporadas en Manresa y la pasada campaña en Badalona.
Kalinoski, el recurso que falta por aparecer
Y falta Tyler Kalinoski. El estadounidense aún no ha debutado por lesión, pero su regreso debe aumentar todavía más la amenaza del perímetro. Con Kalinoski sano, el Unicaja gana tiro, experiencia, lectura y un jugador fiable en ambos lados de la pista. En esa zona, Vidorreta tiene un abanico amplio: bases, escoltas generadores, aleros con puntos y especialistas capaces de abrir defensas. Ahí el equipo parece sobrado de recursos.
La pintura, el gran contraste
La otra cara está bajo los aros. La lesión de Yannick Nzosa ha dejado muy tocada la rotación interior. El canterano no estaba llamado a ser la referencia principal, pero sí era una pieza útil para dar descanso, energía, centímetros e intimidación en una pretemporada larga. Su baja de unos tres meses reduce el margen y convierte en más urgente un fichaje que ya estaba previsto, pero que el club no acaba de encontrar.
Un mercado sin soluciones claras
Y es que el problema es que el mercado no está ofreciendo el jugador que el club busca. El Unicaja quiere un interior de nivel, capaz de ser referencia bajo los aros y de encajar en una plantilla ambiciosa. No se trata solo de añadir un cuerpo más. Hace falta acertar. Pero mientras ese jugador no aparece, la realidad es que Vidorreta solo cuenta con cuatro interiores claros: Amine Noua y Tyson Pérez como ala-pívots, y Willy Hernangómez y David Kravish como pívots.
Cuatro interiores y muchas dudas
Son pocos recursos para una temporada exigente. Amine Noua tiene pinta de que puede ser un jugador importante, por físico, experiencia y versatilidad, pero acaba de llegar y todavía necesita tiempo para adaptarse. Tyson Pérez es una pieza fiable, intensa y competitiva, aunque su historial físico obliga a cuidarlo con mimo. No conviene cargarle más de la cuenta desde septiembre.
En el puesto de cinco también hay dudas. David Kravish sigue trabajando para recuperar el nivel que tenía antes de su grave lesión del pasado curso, que le tuvo seis meses fuera de las pistas. Y Willy Hernangómez, llamado a ser una de las grandes referencias interiores del nuevo proyecto, todavía debe mejorar mucho para convertirse en el jugador dominante que se espera en Málaga.
Soluciones puntuales, no definitivas
Vidorreta ya ha probado alternativas de emergencia. Jonathan Barreiro ha jugado algunos minutos como ala-pívot y Tyson Pérez también puede ayudar de manera ocasional como "5". Pero son parches, no soluciones estructurales. Sirven para repartir cargas, completar rotaciones y sobrevivir a determinados tramos, pero no elevan el nivel interior del equipo ni solucionan la falta de un pívot de referencia.
Dos lecturas para un mismo equipo
Por eso la primera lectura del Unicaja de Vidorreta es tan clara como dual. Por fuera, el equipo tiene pólvora, talento y muchas combinaciones posibles. Por dentro, todavía hay demasiadas preguntas. La pretemporada acaba de empezar, pero ya ha señalado dónde está la gran diferencia entre lo que ilusiona y lo que preocupa. El perímetro parece preparado para volar; la pintura sigue esperando una pieza que cambie el panorama.