Dos de los medios deportivos más importantes de Argentina amanecían con titulares contundentes: “En Cataluña ya sienten a España campeona” y “En España ya se sienten campeones del mundo”. Dos afirmaciones que se apoyaban en unas imágenes de la Torre Glòries, símbolo arquitectónico de la ciudad de Barcelona y todavía conocida popularmente como Torre Agbar, iluminada con los colores de la bandera española y con la palabra “Campeones”.
La previa de la final del Mundial, como no podía ser de otra manera, está dando mucho de qué hablar. El España-Argentina no es un partido cualquiera. Es la Finalissima que no se llegó a jugar. Es el enfrentamiento entre los campeones de Europa y América, pero también el esperado cara a cara entre Leo Messi y Lamine Yamal, dos futbolistas separados por más de dos décadas y unidos por una manera extraordinaria de entender el fútbol y por una impresionante foto de SPORT realizada en colaboración con UNICEF y el Fútbol Club Barcelona.
Pero, aunque se expresen sentimientos como los mencionados en las primeras líneas del artículo, el respeto de España hacia Argentina es total. Especialmente en Barcelona, donde, mejor que en ningún otro lugar, son conscientes de lo que representa Leo Messi y de lo que es capaz de hacer. A sus 39 años, el argentino ha vuelto a echarse el equipo a la espalda durante un torneo en el que la Albiceleste, en algunos tramos, no ha estado a la altura de las circunstancias.
España llega con confianza y respaldada por su fútbol. Pero nadie da nada por ganado. Las finales no se vencen antes de saltar al campo: se ganan sudando durante los 90 minutos, o 120, dependiendo de lo que tenga preparado el destino. Se ganan compitiendo por cada balón y respetando hasta el final a un rival que cuenta con el mejor futbolista de la historia.
Por eso, la interpretación realizada desde Argentina no se corresponde con lo sucedido en Barcelona. SPORT ha podido saber de primera mano que la iluminación de la Torre Glòries no fue más que una breve prueba técnica. Fuentes responsables de la comunicación del edificio han explicado a este diario que la iluminación “formaba parte de las pruebas técnicas necesarias para validar un dispositivo especial previsto” y que estas se hicieron en “el menor tiempo posible, con una duración de unos 15 minutos”.
La aparición de la palabra “Campeones” fue, por tanto, únicamente un ensayo técnico. Nada más lejos de la realidad. En una ciudad que conoce perfectamente la capacidad competitiva de Messi, nadie se atreve a celebrar antes de tiempo. España confía en sus posibilidades y en el talento de Lamine, pero sabe que enfrente estará Argentina. Si la victoria llega finalmente, entonces sí que habrá celebración. Y por todo lo alto.