La familia real siguió el encuentro desde un hotel en Barcelona, ciudad donde se encontraban tras presidir la ceremonia de entrega de los premios Princesa de Girona. Lejos de la etiqueta habitual, los cuatro se mostraron como unos aficionados más, luciendo la segunda playera oficial de la selección: la camiseta blanca con sus nombres grabados al dorso. Las imágenes difundidas muestran a la familia saltando de alegría, abrazándose y celebrando cada jugada con la emoción de cualquier aficionado que disfruta de un gran partido de futbol.
A través de sus redes sociales, la Casa Real compartió un emotivo mensaje de orgullo hacia el equipo nacional: "Habéis vuelto a demostrar por qué sois una de las grandes selecciones del mundo". En la publicación, también animaron a los jugadores a mantener la intensidad: "Ahora, con todo un país a vuestro lado, llega el momento de luchar por el título."
El respaldo de la monarquía al deporte español es total. De hecho, el Rey Felipe VI confirmó su asistencia a la gran final que se disputará el próximo 19 de julio en el MetLife Stadium de Nueva Jersey. Allí, España buscará alcanzar su segunda estrella mundial, dieciséis años después de la histórica gesta en Sudáfrica 2010.
Este apoyo incondicional, tanto en los momentos de tensión como en la celebración del triunfo, ha reforzado el vínculo entre la Corona y la afición a La Roja, uniéndolos bajo un mismo sueño: ver a España alzarse nuevamente como campeona del mundo.
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