El Real Zaragoza anunció este domingo el traspaso de Juan Sebastián al Andorra. Será a coste cero, pero con un posible retorno económico en función de la consecución de algunos objetivos y dado que el club aragonés conserva además la mitad de los derechos del jugador. Es decir, para sacar tajada de una hipotética venta en el futuro.
Con la salida del lateral derecho, la actual propiedad ha vendido ya a siete canteranos en los cuatro años que lleva sentada en el sillón de mando. El octavo será Alex Gomes, que firmará por el Venezia italiano en una operación suculenta a nivel económico, en el entorno de los dos millones de euros. Los seis anteriores que desfilaron por la puerta de las ventas con Real Z LLC en la ciudad fueron Alejandro Francés al Girona, Iván Azón al Como, Marcos Luna al Almería, Marc Aguado al Elche, Enrique Clemente a Las Palmas y Puche al Arouca portugués.
En total, unos ocho millones de euros en traspasos a pesar de que la necesidad de vender era menor que en la anterior etapa de la Fundación por la mayor potencia financiera de los actuales propietarios, puesta de manifiesto en las sucesivas ampliaciones de capital realizadas hasta la actualidad para robustecer el tronco de la SAD.
Sin embargo, el guion ha seguido siendo el mismo. Aquellas palabras de Jorge Mas insistiendo en la necesidad de retener el talento y en la trascendencia de la academia, como el presidente llama a la Ciudad Deportiva, se las ha llevado el viento. Al final, el talento se ha seguido convirtiendo en euros.
Después del descenso, en la autoentrevista que Mas se hizo en los medios oficiales del club, volvió a incidir en la misma idea. “Será fundamental. La cantera tiene que ser uno de los pilares del Real Zaragoza”. Para este próximo proyecto en Primera RFEF, Lalo Arantegui quiere que así sea y jugará con una base de canteranos, entre los que ya no estará Juan Sebastián, en el que no creía.
Para que el Real Zaragoza sea verdaderamente un club de cantera lo primero que hace falta es voluntad. Voluntad de no vender las piezas más codiciadas al mejor postor. Hasta ahora no la ha habido, como bien demuestran los hechos. Y, luego, será imprescindible que el Real Zaragoza recupere primero la Segunda División y, en el medio plazo, un sitio en Primera. Mientras eso no suceda, los mejores jugadores volarán de sus nidos. A la SAD le será imposible competir en un mercado voraz en el que los peces grandes se comen a los más pequeños. Ponerle puertas al monte nunca ha sido posible, siempre ha sido un hándicap insalvable.