La Zegama-Aizkorri 2026 no se va a correr en seco. La previsión de AEMET para el domingo 17 de mayo en Zegama no deja mucho margen para el optimismo meteorológico: probabilidad de precipitación del 95% entre las 00:00 y las 12:00 horas, justo la franja en la que transcurre la mayor parte de la carrera desde su salida a las 9:00 horas (CEST).
Las temperaturas se moverán entre los 5 grados de mínima y los 17 de máxima, con viento del norte a unos 10 km/h y una humedad relativa que oscilará entre el 65% y el 95%. No es un día de hipotermia, pero tampoco es un día en el que el Aizkorri perdone errores de equipamiento.
A 1.551 metros de altitud, en la cresta entre el Aizkorri y el Aketegi, las condiciones serán notablemente más duras que en el pueblo: viento más intenso, temperatura más baja y terreno empapado después de dos días consecutivos de lluvia intensa.
¿Qué pasará con los récords de Kilian y Nienke Brinkman?
Los 3h36'40'' de Kilian Jornet y los 4h16'43'' de Nienke Brinkman se establecieron en 2022 en condiciones radicalmente distintas: tierra seca, sol y un terreno que permitía correr a máxima velocidad en cada bajada. Con las placas de caliza del Aratz mojadas, la subida del Sancti Spiritu resbaladiza y la bajada desde Andraitz convertida en un lodazal, los tiempos se dispararán varios minutos respecto a los mejores registros históricos.
El terreno técnico y encharcado favorece a los corredores con mejor técnica de montaña sobre los que compensan con potencia física pura. Es una ventaja para quienes conocen bien el recorrido —Kilian Jornet, Manuel Merillas, Sara Alonso, Malen Osa— y una incógnita añadida para los debutantes, con Tove Alexandersson como nombre más destacado. La sueca llega como número uno del mundo, pero el Aizkorri bajo la lluvia es un escenario que nadie puede simular en un entrenamiento.
Para los corredores populares, la recomendación es clara: ropa técnica impermeable o cortavientos, polainas, bastones si están permitidos en su categoría y zapatillas con suela de agarre.
La organización mantiene el límite de nueve horas y los cortes horarios habituales, independientemente de las condiciones. El Sancti Spiritu, que ya es exigente en seco, pedirá un esfuerzo extra este domingo. Y el público que suba a animarles —y subirá, porque en Zegama siempre sube— hará que valga la pena igualmente.