Por qué el Mundial del 2026 despierta nostalgia colectiva mientras el futbol vuelve a detener al mundo
Por qué el Mundial del 2026 despierta nostalgia colectiva mientras el futbol vuelve a detener al mundo
La Copa del Mundo promete ser la más grande de la historia, pero también enfrenta el desafío de reconectar con la emoción y el folclor que marcaron a otras generaciones.
Cada cuatro años, el Mundial transforma horarios, conversaciones y emociones hasta convertir el futbol en un lenguaje compartido por millones. (Foto Prensa Libre: EFE/ Felipe Gutiérrez)
El silbato vuelve a sonar y anuncia el inicio, cuatro años después, de una nueva fiesta mundialista. Este año, la apuesta es ambiciosa: tres sedes, 16 estadios, 39 días, 48 selecciones y 104 partidos; pero, como siempre, solo un ganador.
Millones de personas alrededor del mundo se congregan en estadios, bares, restaurantes y casas particulares. Se reúnen con amigos o familiares e, incluso, quienes no suelen seguir este deporte ven más de un partido durante esos días.
Y es que, como ocurre cada cuatro años, el mundial de futbol paraliza al planeta. Más allá de los 90 minutos de juego, este evento provoca que, durante un mes entero, buena parte de la humanidad reorganice horarios, conversaciones y emociones alrededor de un balón.
El torneo une a países y comunidades enteras, que proyectan orgullo nacional o apoyo a alguna selección afín. Los aficionados convierten cada partido en una batalla simbólica en la que se disputan identidad, pertenencia y reconocimiento. No solo siguen a un equipo, sino que se reconocen a sí mismos en colores, símbolos e historias compartidas.
No hay distinción de edad ni sexo. Lo que importa son las banderas, y la camiseta de una selección pesa más que la ciudad o incluso que la rutina diaria.
Esto ha sido así durante casi un siglo. Este año, además de celebrarse por primera vez en tres países —México, Estados Unidos y Canadá—, el Mundial es la antesala del centenario mundialista del 2030.
Más que en los partidos mismos, el fervor comenzó desde las eliminatorias y el sentimiento crece conforme se acerca la fecha. Sin embargo, también existe una sensación de nostalgia colectiva, una percepción de que algo falta. “Hay algo que este Mundial no tiene y que otros sí tenían”, se lee en comentarios publicados en redes sociales, según un estudio efectuado por Goo, una plataforma de analítica de audiencias que permite comprender el comportamiento y los intereses del público.
Pero, ¿a qué se debe esta percepción?

48 selecciones
Qatar 2022 se disputó con 32 selecciones. Sin embargo, para esta edición, la Fifa decidió aumentar ese número a 48, con lo que dio oportunidad a más naciones de participar en el torneo.
Esta decisión permitió que países como Cabo Verde, Curazao, Jordania y Uzbekistán debutaran en la competencia.
Sin embargo, según el actual entrenador de la Selección sub-20 de Guatemala, Sebastián Bini, esta decisión genera dudas entre los aficionados, pues existe la percepción de que la primera fase podría perder parte de la emoción que tenía anteriormente, ya que la cantidad de partidos podría resultar abrumadora.
“A cualquier persona a la que le guste el futbol le va a gustar el evento. Sin embargo, creo que el Mundial va a empezar a tomar sentido en los dieciseisavos de final”, comenta.
Bini considera que “hay que darle el beneficio de la duda a este nuevo formato”, ya que, como durante mucho tiempo los mundiales se han vivido de una forma determinada, “este se nos hace atípico”, comenta.
No obstante, en redes sociales los internautas comparten calendarios con las fechas y horarios de los 104 partidos, los agregan a sus agendas y se organizan para tener libres los días que dure el torneo.
Las tres sedes
Por primera vez en la historia del torneo, el Mundial se disputará de manera simultánea en tres países: México, Estados Unidos y Canadá. Una decisión que, en teoría, amplía el alcance del evento, pero que también genera una percepción de fragmentación.
Parte de esa percepción tiene que ver con algo difícil de cuantificar, pero fácil de percibir. Según Benjamín Monterroso, exselecionado nacional y director técnico de futbol, podría definirse como el folclore que caracteriza a la competencia.
En los mundiales anteriores, un solo país se convertía durante un mes en el centro de atención. Las calles se llenaban de banderas, los estadios reunían a aficionados de decenas de naciones y la sensación de que todo ocurría en un mismo lugar generaba una energía que ahora, con tres sedes en distintos países, algunos perciben como diluida.
“Todavía no se siente ese clima de Mundial que existía en ediciones anteriores”, expresa Bini. Y es precisamente ese folclor, generado cuando aficionados de distintos países se reunían en un solo lugar, el que podría percibirse más disperso en esta ocasión.
La cultura futbolística de los países anfitriones profundiza esa sensación. México es la excepción. Para los guatemaltecos, reúne tres elementos emocionales: selección, sede y cercanía cultural. Además, la inauguración en el estadio Azteca refuerza ese protagonismo regional.
Pero Estados Unidos y Canadá presentan una realidad distinta. Monterroso señala que en México ya se vive la antesala del torneo, con afiches, celebraciones y artículos promocionales en distintos espacios, mientras que en las ciudades estadounidenses ese movimiento todavía no es evidente.
Este fenómeno no es casual. En países donde el futbol compite con el beisbol, el baloncesto o el hockey por la atención del público, el ambiente previo a un mundial no se construye de la misma forma que en Latinoamérica, donde este deporte no es una opción entre muchas, sino la principal.

El fervor de la afición
A pesar de todo, el Mundial convoca. Y en Guatemala lo hace con una intensidad particular.
Raúl Estrada tiene 14 años y, desde que tiene memoria, recuerda cómo en su casa todos se reúnen para ver futbol. Este será el segundo mundial que recuerda de manera consciente, pues en los anteriores era muy pequeño.
Para él, el evento es más que un juego, es una forma de convivencia familiar. No habla de estadísticas ni de favoritos. Habla de sentarse en el comedor con los suyos, de levantarse temprano para ver los partidos de la fase de grupos y de haber vivido la final del 2022 desde la sala de su casa, con toda la familia reunida. El Mundial, para Raúl, no es solo futbol. Es el momento en que su hogar se transforma.
Esa misma lógica opera en generaciones muy distintas. Juan Pablo Lira tiene 46 años, creció viendo futbol alemán con su padre, y hoy lo ve con su hijo. Para él, el torneo tiene una dimensión que va mucho más allá del deporte.
“Durante ese tiempo, la rutina nos cambia a todos. La gente empieza a organizar horarios para ver partidos, se reúne con amigos y familiares”.
Y lo que más le llama la atención no es la intensidad de los aficionados declarados, sino lo que ocurre alrededor del Mundial, pues incluso quienes no siguen habitualmente este deporte terminan “peleando por quién es el mejor, y es algo que solo pasa en estas fechas”.
“Al 90% de nuestra población le gusta el futbol, le encanta, le gusta verlo”, dice Monterroso. Y aunque Guatemala no clasificó al torneo, eso no apaga el entusiasmo.
La gente adopta selecciones por historia, por jugadores o por estilo de juego. Hay quienes apoyan a Brasil por su forma de jugar, otros siguen a Francia por Kylian Mbappé y algunos respaldan a Argentina cargando el peso emocional de Lionel Messi.
El Mundial se vive aunque la propia selección no participe, porque en el fondo nunca se trató únicamente de la camiseta propia.
El 18% del volumen total de menciones analizadas por Goo confirma lo que estos aficionados ya saben: el Mundial también es una ocasión social.
Comida, pantallas, bares, promociones y quinielas. La conversación no gira únicamente alrededor de los partidos, sino también de todo lo que ocurre antes, durante y después de encender la televisión.

Nostalgia mundialista
Y, sin embargo, algo falta. O al menos, eso siente una parte importante de la audiencia.
La nostalgia mundialista representa el 22% del volumen total de la conversación analizada por Goo —31 mil 838 menciones de las 144 mil 722 registradas— y funciona como un filtro emocional a través del cual se interpreta el presente del torneo.
Los aficionados comparan esta edición con las anteriores, como si cada mundial pasado hubiera sido mejor que el siguiente.
No se puede dejar de lado la nostalgia por la cultura popular que rodea al evento. El ritual de llenar un álbum —hoy percibido como cada vez más caro—, las canciones que se popularizaban con facilidad, las mascotas que representaban al país anfitrión y los recuerdos de partidos, finales y figuras históricas reaparecen cada cuatro años como un eco.
Y luego está el fin de una era. Jugadores como Lionel Messi y Cristiano Ronaldo, que durante más de dos décadas ordenaron la conversación futbolera global, disputarán presumiblemente su último mundial.

Nueva era del Mundial
El futbol permite gritar, llorar, abrazar a desconocidos, rivalizar deportivamente con el adversario y compartir emociones con miles de personas al mismo tiempo.
Además, este deporte conserva algo que el mundo moderno ha perdido gradualmente: la incertidumbre auténtica.
A diferencia de muchos espectáculos condicionados por algoritmos, guiones o narrativas prefabricadas, en el futbol todavía existe la posibilidad real de lo inesperado.
Un gol cambia una historia, un error modifica un torneo y un desconocido puede convertirse en héroe nacional en cuestión de segundos. Mientras exista esa posibilidad, la ilusión permanecerá viva.
La razón por la que el Mundial domina las redes sociales y las emociones es simple: combina identidad, incertidumbre, espectáculo y pertenencia. Y eso nos hace humanos. Cada partido puede producir una imagen que perdure durante décadas y cada jugador puede convertirse en héroe o villano en una sola noche. Cada selección lleva detrás millones de historias personales.
Durante un mes, la Copa del Mundo convierte un deporte que se juega en el patio de una escuela, en los parques o en la calle, con porterías improvisadas, en un espacio de convivencia entre aficionados, seguidores y espectadores que cada cuatro años esperan con ansias gritar gol.


El Córdoba CF y su temporada 2025-2026, en diez momentos: ilusión, drama, resurrección y resignación
La temporada 2025-2026 ya forma parte de la historia reciente del Córdoba CF. No tanto por el desenlace, que dejó una sensación agridulce tras una permanencia cómoda pero sin el premio añadido de pelear hasta el final por el ascenso, sino por todo lo que sucedió durante el camino. Porque el equipo de Iván Ania transitó por prácticamente todos los estados posibles: ilusión, crecimiento, crisis, polémica, resurrección y, finalmente, resignación. Una campaña, a fin de cuentas, que no quedará para la posterioridad por los números, pero que sí deja una colección de episodios que marcaron el relato califal en un segundo curso consecutivo dentro del fútbol profesional de lo más agitado, para bien y para mal.
Un verano cargado de ilusión
Tras un ejercicio 2024-2025 de adaptación a la categoría, con una holgada permanencia e incluso un ligero amago de engancharse a la zona noble en la primavera de 2025, el Córdoba CF se presentó en el verano previo al recién concluido campeonato de LaLiga Hypermotion decidido a armar una plantilla capaz de lograr la clasificación para la fase de ascenso. Es más, así lo había exteriorizado la propia entidad.
Siguiendo ese planteamiento, la comisión deportiva también se movió con rapidez. Apenas transcurrida una semana de junio, ya había cerrado tres incorporaciones: Adrián Fuentes, Dalisson de Almeida y, sobre todo, el gran golpe mediático del verano, Sergi Guardiola, cuyo regreso a El Arcángel disparó la ilusión entre la afición.
Aquellas llegadas coincidieron además con las primeras mejoras estructurales visibles en el estadio, generando un ambiente de optimismo generalizado que invitaba a pensar en cotas más elevadas.
La respuesta de la ciudad
La ilusión tuvo una respuesta inmediata en las gradas. La campaña de abonados, presentada bajo el lema «Sigamos creciendo juntos», se convirtió en la más exitosa de la historia de la entidad. Lanzada el 16 de junio tras su presentación oficial el día 10, fue batiendo récords a un ritmo vertiginoso.
El 4 de julio ya se habían superado los 10.000 abonados. Apenas dos semanas después se alcanzó la barrera de los 15.000. Finalmente, el club cerró la campaña con 17.370 carnés expedidos, superando incluso el límite logístico inicialmente fijado en 17.000, ante la altísima demanda por parte del cordobesismo.
Otro arranque dubitativo
Sin embargo, la euforia estival volvió a encontrarse con una realidad ya conocida durante la etapa de Iván Ania: los arranques ligueros complicados.
Las tres primeras jornadas dejaron únicamente un punto de nueve posibles. El estreno en El Molinón terminó con derrota frente al Sporting de Gijón (2-1), pese a las buenas sensaciones. Peor fue el debut en casa, donde la UD Las Palmas se impuso con claridad en El Arcángel (1-3). El primer punto llegó en Valladolid (0-0), en un encuentro marcado por la polémica del gol anulado a Jacobo González.
Reactivación y expectación
La reacción llegó en la cuarta jornada. El triunfo frente al Castellón (2-1) sirvió como punto de partida para una mejoría progresiva. Incluso la posterior derrota ante el Andorra (3-1) acabó funcionando como un punto de inflexión.
A partir de ahí, el Córdoba CF comenzó a construir una identidad más sólida. Se convirtió en uno de los visitantes más fiables de la categoría, encadenando hasta nueve desplazamientos consecutivos sin dejar de puntuar, mientras que en el hogar fue encontrando una regularidad que le permitió acercarse a la zona alta.
No obstante, el tramo final de 2025 volvió a dejar ciertas dudas. Antes del parón navideño, el equipo solo sumó siete de los últimos 21 puntos en juego.
Un mercado invernal sin impacto
Con la llegada de enero, el club decidió intervenir. El área deportiva reforzó la plantilla tanto con vistas al presente como al futuro. Llegaron Álvaro Trilli y Mikel Goti para responder a necesidades inmediatas, mientras que Diego Percan fue incorporado como apuesta de recorrido. También se cerró el fichaje de Víctor Sánchez, que fue cedido de forma inmediata al Marbella de Primera Federación para que cogiera vuelo.
Sin embargo, el mercado terminó lejos del impacto que sí tuvieron año atrás incorporaciones como Alberto del Moral, Rubén Alves o Pedro Ortiz. Ninguna de las nuevas piezas logró modificar sustancialmente el techo competitivo del equipo, más allá del fogonazo inicial del vizcaíno, que se estrenó siendo coreado por El Arcángel y acabó la temporada cumpliendo con un rol mucho más discreto.
La primavera del sueño
Pese a ello, el combinado califal alcanzó la primavera en uno de sus mejores momentos del curso, tras otra reacción en consecuencia. El equipo de Iván Ania se instaló en la pelea por el play off, igualando en varios momentos la puntuación de la sexta plaza y llegando a convivir prácticamente cada jornada con las calculadoras.
La oportunidad más clara llegó en aquella semana cargada de compromisos que incluyó la visita al Almería y el encuentro aplazado frente al Ceuta. Dos victorias habrían permitido a los blanquiverdes entrar de lleno en la zona de promoción, e incluso con un empate, alcanzar los puestos nobles habría sido posible. No ocurrió. Aquellos partidos acabaron convirtiéndose en el inicio del peor periodo competitivo de la entidad.
La peor racha de la historia en Segunda
Porque lo que llegó después fue un desplome inesperado. Desde la derrota en el UD Almería Stadium hasta la visita a Riazor, el Córdoba CF apenas sumó un punto de 24 posibles. El balance fue demoledor: siete derrotas y un empate. La igualada llegó ante el entonces colista Mirandés, en un encuentro especialmente doloroso después de desperdiciar una ventaja de 2-0 en El Arcángel.
Aquella secuencia de resultados apartó prácticamente al equipo de la pelea por el ascenso y provocó que, por momentos, la atención se desplazara más hacia la zona de descenso que hacia la parte noble de la clasificación. El balance era desolador, tras pasar de pelear por objetivos nobles a instalarse en la peor racha de toda la historia blanquiverde en Segunda División.
Lesiones, bajas y polémica
La crisis deportiva coincidió además con un momento especialmente delicado en la enfermería. Y es que semana tras semana, la realidad del Córdoba CF había pasado a ser el convivir con siete, ocho e incluso nueve bajas simultáneas. Una situación, claro está, que condicionó aún más el ya entonces pobre rendimiento colectivo.
En medio de ese escenario surgió además uno de los episodios más comentados del curso. Rubén Alves, recuperado de sus problemas musculares y convocado para medirse al Sanse en El Arcángel, terminó quedándose fuera a última hora tras comunicar al cuerpo técnico que no se encontraba preparado para competir. «Fue convocado, pero me dijo que no se veía para jugar y que no estaba disponible. Ante eso, lo saqué de la convocatoria», explicó posteriormente Iván Ania.
Un episodio que levantó cierto debate durante varias semanas, aunque terminó diluyéndose con el regreso del central y su posterior buen rendimiento -cuando estuvo disponible, fue el más destacado de la zaga-, pese a encadenar otra nueva lesión muscular en el último arreón de calendario.
Resurreción fulgurante, pero insuficiente
Precisamente la vuelta de Rubén Alves fue uno de los factores que ayudó a cambiar la dinámica. El punto de inflexión definitivo llegó en Cádiz. A partir de aquel triunfo, el Córdoba CF encadenó seis victorias consecutivas, igualando la mejor racha de resultados de su historia en el fútbol profesional, fijada desde la 1959-1969 por parte del mítico Roque Olsen.
Cayeron de manera consecutiva Zaragoza, Cultural Leonesa, Sporting de Gijón, Castellón y Granada, para completar un espectacular seis de seis que devolvió la ilusión al panorama, aunque con las cuentas como enemigo.
Sin embargo, la reacción llegó demasiado tarde. La derrota posterior frente al Albacete acabó con cualquier posibilidad matemática. Además, el paso de las jornadas terminó demostrando que ni siquiera un pleno en el tramo final habría sido suficiente. El play off cerró finalmente en 72 puntos, la cifra más alta registrada en el actual formato de promoción.
Un desenlace sin brillo
Con el objetivo ya perdido, el cierre de campeonato volvió a dejar sensaciones encontradas. La derrota en Éibar fue especialmente dolorosa por la imagen ofrecida durante la primera mitad, hasta el punto de provocar una comparecencia especialmente autocrítica de Ania, que reconoció que no podían «dar la imagen que dimos en la primera parte» tras el pleito.
La última jornada tampoco permitió una despedida feliz. El Córdoba CF recibió al Huesca de José Luis Oltra, ya descendido matemáticamente, en un encuentro con escasos alicientes más allá del componente económico derivado de la clasificación final. En él, Sergi Guardiola adelantó a los blanquiverdes en una tarde cargada de simbolismo para el balear, pero Jordi Escobar igualó el encuentro en los compases.
Fue el último capítulo de una temporada que dejó una mejor clasificación que la del curso anterior -cinco posiciones y seis puntos más-, pero también la sensación de que, con lo puesto, no acabó dando para optar a algo más ambicioso.
Del humor a la pasión futbolera: guatemaltecos encuentran otras formas de vivir el Mundial 2026 desde afuera de la cancha
Del humor a la pasión futbolera: guatemaltecos encuentran otras formas de vivir el Mundial 2026 desde afuera de la cancha
Aunque la Selección Nacional de Futbol no participará en la Copa Mundial 2026, los guatemaltecos no se aislan de la fiesta futbolera y encuentran varias formas de vivirla.
La Copa del Mundo vuelve a reunir a familias, amigos y desconocidos alrededor de una pasión capaz de romper rutinas y crear recuerdos colectivos. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)
El humor, los memes sobre la clasificación, la afinidad por selecciones extranjeras y el consumo asociado al torneo marcan la forma en que los guatemaltecos viven la Copa Mundial de Futbol 2026. La Selección Nacional de Guatemala no participará en el torneo, pero los guatemaltecos siguen siendo protagonistas de la conversación alrededor de la actividad.
Un estudio elaborado por la plataforma Goo identificó que, pese a la ausencia de la Bicolor, miles de usuarios participan activamente en redes sociales y plataformas digitales para comentar sobre la máxima cita del futbol.
El análisis concluye que Guatemala vive el Mundial desde afuera de la competencia, pero desde adentro de la conversación.
El informe identifica un bloque específico denominado “Guatemala mirando desde afuera”, que concentra 23 mil 156 menciones, equivalentes al 16% de toda la conversación mundialista analizada.
La investigación señala que el interés de los guatemaltecos no desaparece por la falta de clasificación. Por el contrario, la ausencia de la Selección Nacional se convierte en un tema recurrente que combina humor, crítica, identidad y participación activa sobre el torneo.
Kris Zamora ve futbol desde niña, y todo empezó por la afición de su padre, Leonidas Zamora, hacia ese deporte.
A pocos días del Mundial, todo está listo. “Estoy preparada para vivir la Copa, y para eso me adelanté a organizar cómo lo veremos en familia”, asegura.
Los memes
El principal subtema en este bloque corresponde al humor relacionado con la clasificación y el futbol nacional.
Según Goo, el 29.1% de las menciones asociadas con Guatemala está vinculado con bromas, memes y comentarios sobre la imposibilidad de ver a la Azul y Blanco en la Copa del Mundo.
Las publicaciones suelen girar en torno a las oportunidades perdidas en las eliminatorias, las comparaciones con otras selecciones de la región y las reacciones irónicas ante una ausencia que se repite desde hace décadas.
El estudio arroja que el humor funciona como una forma de participación. Aunque Guatemala no forme parte de los equipos clasificados, los aficionados encuentran en los memes y las redes sociales una manera de integrarse a la conversación.
Consumo
La investigación identifica otro aspecto importante: el Mundial es visto como una experiencia social.
El 25.4% de las menciones relacionadas con Guatemala se concentra en el consumo local asociado al torneo.
Los internautas hablan sobre dónde ver los partidos, reuniones familiares, promociones comerciales, restaurantes, pantallas, plataformas de transmisión y actividades vinculadas con la competencia.
La conversación demuestra que el Mundial trasciende el ámbito deportivo y se convierte en una ocasión de convivencia. Tanto es así que los alimentos que se degustarán durante los partidos encabezan las menciones, con el 26.8%.
Los aficionados organizan reuniones, planifican encuentros para ver los juegos y buscan experiencias que les permitan sentirse parte del torneo, aunque su selección no participe.
Zamora detalla que desde mayo se aseguró de internet y pantallas en su casa para disfrutar los juegos del Mundial. “Con mi familia miramos los partidos de Brasil, Argentina, Alemania, y tenemos nuestras rivalidades porque somos futboleros, pero nos aseguramos de todos los detalles porque no nos gustan las interrupciones y lo imprevistos. Por eso, el internet está asegurado y las televisiones, en buen estado, porque nada puede fallar”, comenta.
El presidente de la Gremial de Restaurantes de Guatemala de la Cámara de Comercio, Abraham Az, dice: “Estimamos que muchos establecimientos podrían experimentar incrementos de 15% al 25% en ventas durante fechas claves del torneo, dependiendo del concepto, ubicación, estrategia comercial y capacidad operativa. Particularmente, aquellos negocios que logren convertir sus espacios en puntos de encuentro para vivir la experiencia mundialista”.
Az explica que “el Mundial no se mira solo. Se vive acompañado, y por esa razón, restaurantes, sport bars, cafeterías, hoteles, terrazas gastronómicas y food halls han invertido en pantallas gigantes, mejoras en sistemas de audio, reservas anticipadas, áreas especiales para grupos, promociones temáticas y experiencias diseñadas alrededor de cada partido”.
Compras por emoción
El psicólogo José Andrés Cóbar explica que la Copa Mundial refleja las “compras por impulso” y que esa conducta se debe a la emoción.
“La Copa Mundial genera consumo y es muy emocional, a diferencia de las compras navideñas, que se caracterizan por la nostalgia y el amor al prójimo”, define Cóbar.
A su criterio, el torneo mundial de futbol es una vitrina para analizar comportamientos de masas.
Interacción social
Como prueba de ello, según el psicólogo, está la situación que se vivió el 17 de mayo en la plaza del Obelisco para adquirir estampitas para el álbum. “Todos querían estampitas. Algunos ni conocen a los jugadores, pero la emoción rige, y eso pasa con las compras”, enfatiza.
Selecciones
La ausencia de Guatemala en el Mundial también impulsa un fenómeno recurrente: la adopción de selecciones extranjeras.
El estudio señala que el 16.7% de las menciones corresponde a conversaciones sobre equipos que los aficionados deciden apoyar durante el torneo.
Brasil, Argentina, España, Alemania y México aparecen entre las selecciones que generan mayor afinidad entre los guatemaltecos.
En algunos casos, la simpatía está relacionada con la tradición futbolística; en otros, con figuras internacionales que concentran la atención de los aficionados, como Lionel Messi, Cristiano Ronaldo, Kylian Mbappé o Vinícius Jr.
México ocupa un lugar especial, debido a la cercanía geográfica y cultural, además de su condición de anfitrión de la Copa Mundial de Futbol 2026.
“En mi casa estamos divididos en dos selecciones, Brasil y Argentina. Durante el torneo analizamos y discutimos los juegos. Eso nos gusta, pero mejor hubiera sido si Guatemala hubiera clasificado a la Copa”, afirma Zamora.

Debate futbolístico
La conversación mundialista también sirve como espacio para discutir la situación del futbol nacional.
El 20% de las menciones en el bloque Guatemala corresponde a cobertura deportiva y discusión sobre futbol, mientras que el 8.8% está relacionado con comparaciones entre Guatemala, México y otros países de Centroamérica.
Las redes sociales se convierten en escenarios donde los participantes debaten sobre el nivel competitivo de la región, los avances de otras selecciones y los desafíos que enfrenta Guatemala para alcanzar una futura clasificación.

Mundial en Guatemala
Uno de los hallazgos más llamativos del estudio es que Guatemala aparece como el país más mencionado en la conversación mundialista local, pese a no haber clasificado para el torneo.
La explicación no está en el rendimiento deportivo, sino en la forma como los aficionados se apropian del evento.
Los guatemaltecos comentan los partidos, apoyan a otras selecciones, organizan reuniones para seguir la competencia, participan en dinámicas comerciales y utilizan el humor para hablar de la ausencia de la Bicolor.
Para Goo, este comportamiento demuestra que el Mundial no solo se vive en los estadios o entre los países clasificados. También se construye desde las conversaciones cotidianas de millones de aficionados que encuentran maneras propias de formar parte de la experiencia.
Aunque Guatemala no estará en la cancha en el 2026, sí estará presente en las redes sociales, los hogares, los restaurantes y cada conversación que acompañe el torneo más importante del futbol mundial. Según el análisis, si la Azul y Blanco no está, se incluye en el juego.


Frank de Boer enfría a España: "Depende de cómo esté Lamine Yamal"
España encara el Mundial con la ilusión de una joven generación que ya demostró de lo que es capaz en la última Eurocopa. El combinado dirigido por Luis de la Fuente conquistó aquel torneo ganando a Inglaterra en la final y espera repetir éxito en la presente Copa del Mundo.
Con Lamine Yamal como gran estrella, La Roja tiene otros argumentos para sorprender a sus rivales, imponerse en el juego y decantar los partidos de forma coral. Para Frank de Boer, leyenda del fútbol neerlandés, el nivel del extremo de Rocafonda será clave para las opciones de España.
Retirado desde hace años, pero todavía muy vinculado al deporte, el ex de Barça y Ajax atendió a 'Flashscore' para analizar el torneo, y su pronóstico no ha pasado inadvertido. “Yo creo que Francia, España, Portugal, Argentina, Brasil, Alemania e Inglaterra son los países más peligrosos. Y quizás Marruecos, que tiene un buen equipo ahora”, mencionó, aunque para él La Roja “no es gran favorita ahora”.
Tampoco incluyó a sus Países Bajos en la lista de favoritos. “Tenemos un buen equipo, pero no somos favoritos. Yo creo que podría alcanzar los cuartos de final. Yo sé que los otros países no quieren enfrentarse a Holanda porque es un equipo que en algunos momentos puede jugar fantásticamente, pero pienso que somos un poco irregulares. Y en un torneo así no puedes tener un día malo”, argumentó.
España no tiene a un delantero, como nos pasa a nosotros. Juegan el típico fútbol de España y es cierto que, para cada país, jugar contra ellos es muy difícil
Exfutbolista neerlandés
De Boer cree que al equipo de Ronald Koeman le falta un delantero de garantías, una carencia compartida con España, a su criterio. “Nos falta un delantero que otros países tienen, pero, por ejemplo, España normalmente no tiene un delantero. Un delantero como Kane o algo así no tenemos en Holanda. Depay es un buen jugador, pero no es un ‘delantero delantero’. España no tiene a un delantero, como nos pasa a nosotros. Juegan el típico fútbol de España y es cierto que, para cada país, jugar contra ellos es muy difícil”, señaló.
De su país destaca a “jugadores divertidos como Frenkie de Jong” y una “defensa sólida con Van Dijk, una estrella como defensa; Timber, que está muy bien; Dumfries y Van de Ven, de alto nivel”, pero la delantera le “preocupa”. Eso sí, para De Boer, Lamine Yamal está un escalón por encima de ellos.
Lamine Yamal sí es una estrella, ero tiene que estar bien para poder crear algo. Eso es calidad
Exfutbolista neerlandés
“Creo que las opciones de España dependen de cómo llegue Lamine Yamal. Él es un hombre que puede marcar la diferencia. Hemos hablado antes de estrellas de Holanda, de que faltan. Él sí es una estrella. Pero tiene que estar bien para poder crear algo. Eso es calidad”, apuntó sobre el extremo culé, a quien ha seguido esta temporada en el Barça de Flick.
Del cuadro culé habló maravillas. “Ha jugado de manera muy divertida, también con Lamine y Raphinha. Bueno, con Raphinha no tanto como el año pasado, pero Pedri está en una forma increíble para mí. Es uno de los mejores jugadores del mundo y juega muy bien. Me encanta cómo Olmo está creciendo ahora y Gavi está de vuelta. Yo he disfrutado mucho viendo al Barça”, reconoció.
De Boer, que ganó la Champions como jugador con el Ajax en la temporada 1994-95, también quiso constatar la dificultad de ganarla con un estilo tan arriesgado como el del entrenador alemán: “Cuando uno falla en ese sistema, es muy peligroso. Todos tienen que estar muy concentrados, al 100%. Si no, es muy difícil jugar tan alto en el campo. Pero también la gente quiere ver fútbol atractivo. Yo creo que eso es lo más importante. Porque he visto muchos partidos con un 0-0 que nadie quiere ver. Yo creo que cuando hay un estadio de casi 100.000 espectadores, ellos van para disfrutar del fútbol. Y con el Barcelona normalmente tú vas a disfrutar”, finalizó.



